Anarquista, escritor, punk, fotógrafo, padre, diseñador gráfico, … son muchas las palabras que podrían definir a Canek Sánchez Guevara, sin embargo la suma de todas ellas no es suficiente para describir a una persona tan peculiar que no supo encajar en cualquier molde. Es verdad que en algo se parecía a su abuelo, ya sea por el carácter rebelde o por el viaje constante. Pero no quiso que se le considerase como “El Nieto del Che”, se negó a encarnar esa figura ejemplar que el gobierno castrista quería crear. Por eso se alejó de Cuba, para buscar un cierto anonimato que no hubiera podido conseguir si no hubiera abandonado la isla.

 En cuanto a mí… ¿qué puedo decir? Sólo soy un egoísta que aspira a ser un hombre libre. Un egoísta que sabe que el Egoísmo nos pertenece a todos y que éste ha de ser solidario si se quiere pleno: en otras palabras, que mi libertad sólo es válida si la tuya también lo es, si mi libertad no aplasta tu libertad ni la tuya a la mía… Como decían los Pistols: And I am an anarchist…

Canek Sánchez Guevara – Quien soy ?

Hijo de la peruana Hilda Guevara Gadea, primogénita del primer matrimonio del Che, y de Alberto Sánchez Hernández, un comunista mexicano refugiado en Cuba, Canek – serpiente negra en maya – nace en una casa del barrio de Miramar de la Habana en 1974.
Aunque al principio la familia viaja mucho, terminan por volver a La Habana después de haber vivido en Milán, Barcelona y Ciudad de México. Canek tiene entonces 12 años y se quedará en Cuba hasta los 22; tras la muerte de su madre, decide emigrar de la isla para instalarse en Oaxaca.

Canek y su abuelo el Che, entre atracción y rechazo

1986: han pasado casi 20 años desde la muerte del Che. El guerrillero argentino ya no sólo es un personaje histórico, sino un mito revolucionario mundialmente conocido, un héroe de la Revolución cuyo legado el Gobierno cubano quiere honrar.

Canek tiene 12 años y hasta entonces no había sido consciente de lo que implicaba ser el nieto de Ernesto “Che” Guevara. Desde su llegada a Cuba se le exige un comportamiento digno de su abuelo ; se le indica “cómo comportar[se], qué debía hacer y qué no, qué cosas decir y qué otras callar” según sus propias palabras. Quieren que Canek tenga un comportamiento digno de su abuelo, que mantenga la compostura para ensalzar al Che y, por extensión, al régimen castrista. Se trata de poner a Canek en un pedestal, por encima de la multitud, para que ésta pueda contemplar el fantasma del Che encarnado en su primer nieto.

Pero Canek se negó a ser una marioneta de propaganda. “Ser El Nieto del Che fue sumamente difícil; yo estaba acostumbrado a ser yo, a secas” escribe, “era yo un greñudo más, un « desafecto », « antisocial » y algo muy cercano —según los cánones policíacos— a un lúmpen”. Esto no significa que quisiera distanciarse de un abuelo al que nunca llegó a conocer y que no reconocía su filiación. Sólo buscaba vivir su vida sin tener que cargar con el peso de esa efigie, sin adaptar su comportamiento a los dictámenes de otros. Una rebeldía característica de cualquier adolescente pero que, en el caso de Canek, suponía bastante más que “cabrearse con sus padres”: lo suyo implicaba sacar de quicio a toda la oligarquía cubana. Así lo explica su tío, Martin Guevara, en una carta publicada por CaféFuerte : “Apestado para todos los obsecuentes de Fidel y Cía, le dieron la espalda de la manera más abyecta, por ser valiente desde jovencito, punk, rebelde […] denunciaba sin titubear las andanzas de todo menos revolucionarias de los que abandonaron a su abuelo.

Ahora bien, este distanciamiento no fue total, Canek solo quería alejarse de los que buscaban instrumentalizar los actos y las ideas de su abuelo. No es que se negara a hablar del Che; en absoluto. Incluso colaboró con Radamés Molina Montes, fundador de la editorial Linkgua, en una edición del Diario de Bolivia. Simplemente no quería entrar en dogmas o simplificaciones; algo que suele ocurrir muy a menudo con las figuras revolucionarias modernas.“Me incomodan cierto tipo de guevaristas, mas próximos a la retórica cristiana que al implacable ateísmo del viejo guerrillero. También me desagrada la demonización en torno a su figura, ésa que lo presenta como un criminal sediento de sangre, que se retuerce de placer al fusilar.” escribe Canek en su Diario sin motocicleta (editorial Pepitas de Calabaza). Un titulo que responde a los Diarios de motocicleta del Che y cuyas tres palabras bastan para ilustrar esa relación de atracción y rechazo entre el nieto y su abuelo.

Critica del gobierno cubano y rechazo de un sistema burgués

Por su apellido, Canek llegó a conocer a los hijos e hijas de las grandes familias, a la burguesía. Aunque allí la palabra suene como un insulto, esa clase social seguía (y sigue) existiendo en Cuba. Pero Canek “no vivía encerrado en una burbujita de cristal, de ninguna manera”, se juntaba tanto con los adinerados como con los más humildes. Gracias a esa diversidad en sus amistades pudo darse cuenta de que la sociedad cubana seguía siendo una sociedad de clases ; que el concepto de “Pueblo” en Cuba era puramente teórico y no se no se correspondía en nada con la realidad : “Comencé a comprender que Pueblo es una hermosa abstracción que tiene múltiples usos, sobre todo retóricos…

Fue crítico con el sistema político cubano, pero sin enjuiciar la ideología en la que se basaba. Simplemente denunció la diferencia entre el discurso oficial y la realidad social, entre los ideales comunistas y el gobierno castrista. Propaganda, censura, represión y desigualdad forman parte del día a día en Cuba, y poco tienen que ver, según Canek, con la teoría marxista.
Cierto es que los barbudos liberaron a la isla del imperialismo estadounidense pero en cuanto se estableció el Estado supuestamente socialista, la dinámica fundamentalmente libertaria puesta en marcha por los revolucionarios se estancó. En una entrevista para la revista Proceso, Canek explica que “todas mis críticas a Fidel Castro y epígonos parten de su alejamiento de los ideales libertarios, de la traición cometida en contra del pueblo de Cuba y de la espantosa vigilancia establecida para preservar al Estado por encima de sus “gentes”.

La Revolución Cubana no fue democrática porque engendró en sí a las clases sociales destinadas a impedirlo: la revolución parió una burguesía, aparatos represivos dispuestos a defenderla del pueblo y una burocracia que la alejaba de éste. Pero sobre todo fue antidemocrática por el mesianismo religioso de su líder.

Salta a la vista la similitud entre lo dicho por Canek y las palabras escritas por el anarcosindicalista Rudolf Rocker en Bolchevismo y anarquismo que vienen a resumir la crítica anarquista al bolchevismo tras la rebelión de Kronstadt en 1921, la represión de los anarquistas y el apartamiento de los soviets a favor del partido : “Bajo la «dictadura del proletariado» se ha desarrollado en Rusia una nueva clase, la comisariocracia, que es hoy tan detestada por la masa como los representantes del antiguo régimen. […] Ha monopolizado las mejores viviendas y está ricamente asegurada con todo lo necesario, mientras la gran masa del pueblo padece hambre y miseria.
Basta con sustituir “dictadura del proletariado” por “Gobierno Revolucionario” y “comisariocracia” por “burocracia cubana” para adaptar lo dicho sobre Rusia a Cuba. Sin exagerar la analogía y teniendo en cuenta las diferencias de contexto, el parecido entre las dos situaciones es flagrante. En ambos casos, la revolución parió una clase de dirigentes que terminó por parecerse demasiado a la burguesía que derrocaron.

El primer punk de Cuba

Como hoy con Cataluña y su independencia, Cuba y su régimen forman parte de esos temas que tanto polarizan : o se está a favor, o se está en contra. Quien se atreve a criticar el castrismo se ve tachado de “imperialista neoliberal” ; quien lo defiende, de “rojo sanguinario”. O blanco, o negro. Sin embargo, Canek supo distinguir los tonos de gris en el panorama cubano. Algo que se podría explicar por sus convicciones libertarias, su carácter de observador o ese vagabundeo constante. O todo a la vez.

Despojado de cualquier atadura mental – “no creo ni en las ideas” – y física, Canek fue un libertario radical. Un anarquista crítico cuyo nihilismo nunca llegó a hacer de él un pesimista, aunque sí un punk. El periodista Rafael Uzcátegui ha grabado un especial sobre el punk cubano para la radio venezolana noesfm. Explica que Rotura, grupo del que formaba parte Canek, “tenía la fama de ser una de las primeras bandas de punk dentro de la isla.” Eso en una época en la que “el rock en general y el punk en particular estaban proscritos en la isla, y era conocido que varios rockeros habían sido detenidos por el supuesto delito de « peligrosidad social »”.

El imaginario punk, tan oscuro y antisocial, poco o nada tiene que ver con la cultura cubana sonriente y cálida que todos conocemos. Pero, aunque tenga sus raíces en Inglaterra, el punk es apátrida y su esencia es la oposición a la cultura oficial, a la masa. Y así es como se extendió en Cuba, contradiciendo el uniformismo socialista, haciendo que el gobierno tachara a los punks cubanos de “jóvenes alienados por el imperialismo que querían destruir las instituciones de la isla” según Rafael Uzcátegui.
Canek escribe sobre ese movimiento contracultural en uno de los cuentos de su libro 33 revoluciones : los “frikis” de La Habana se apodan “el Mojón, el Cojo y la Tuerta” y escuchan “el Miclláguer, el Lenon, el Santana, el Aironmaiden.”

El escritor anónimo

“Como escritor no le interesaba la fama, no aspiraba a escribir libros de impacto” explica su padre Jesús Alberto Sánchez Hernández en una entrevista para Cubaencuentro. Colaboraba a menudo con textos diversos en varias revistas literarias como Replicante, Letras Explícitas o Letras Libres. Y de 2008 a 2012 tuvo una crónica semanal en el periódico mexicano Milenio titulada « Diario sin motocicleta », hoy compilada en una edición de Pepitas de Calabaza cuyo primer volumen fue publicado en 2016.
33 revoluciones es su única novela, editada a titulo póstumo por Alfaguara junto con ocho de sus cuentos. 33 revoluciones, tantas como las de un vinilo : “El país entero es un disco rayado (todo se repite: cada día es una repetición del anterior, cada semana, mes, año; y de repetición en repetición el sonido se degrada hasta que solo queda una vaga e irreconocible remembranza del audio original – la música desaparece, la sustituye un arenoso murmullo incomprensible–).”

El disco de Canek dejó de girar un 21 de enero de 2015 en Ciudad de México. Murió tal y como vivió : como un anónimo, acorde a sus principios, pero sobre todo, siendo mucho más que el nieto del Che.

Marti Blancho

Article initialement publié en français sur le site Ballast